¿Cómo no vas a poder?

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54D
Mi generación 443 de 54D

Esta frase la escuché por 9 semanas, de lunes a sábado por una hora. Víctor, mi coach del 54D, nos la repetía una y otra vez a todos. ¡Ánimo!, ¡Fuerza!, ¡Vamos equipo! y ¿cómo no vas a poder?

A pesar del dolor muscular que tuve cada semana me preguntaba en silencio… ¿de verdad podré hacer éste entrenamiento tan intenso? Al pasar de los días, mi cuerpo estaba cada vez más fuerte. Una lagartija se volvió en dos, tres, cuatro. Después de los primeros días me di cuenta que en efecto, sí iba a poder y todo era una cuestión mental. A mi ritmo, con todo mi esfuerzo y buena actitud, iba a completar las 9 semanas.

La vida pasa, no pegunta si es buen momento o no. De repente me encontré en un huracán de caos y cambios. Les confieso, al principio del año me sentí fracasada por divorciarme después de 10 años de casada. También por que me despidieron de un trabajo injustificadamente y eso me dolió hasta lo más profundo, nunca me había pasado. Hubieron muchísimas emociones y eventos que me traían triste y preocupada.

Una clase en la que venía con el ánimo un poco bajo, Víctor nuevamente nos dice “¿Cómo no vas a poder?” Paré un segundo. ¡Ese mensaje era justo lo que necesitaba oir!

¿Cómo no voy a poder? ¿Cómo no voy a poder con los cambios en mi vida? A pesar de todo, soy MUY afortunada. Tengo unos hermosos hijos sanos y llenos de amor, tengo un cuerpo que funciona perfectamente, familia y amigos que me apoyan y quieren. No me puedo quejar. Parece mentira que en un lugar de ejercicio encontré la inspiración que necesitaba en mi vida personal. Eso es lo maravilloso de la vida, poder encontrar por casualidad o por destino, los eventos y personas que te van a ayudar a crecer, empujar tus límites, salirte de tu zona de confort y reinvertarte.

Les comparto que justo hoy me gradué del curso intensivo de 54D y no solo eso, me gané uno de los MVP´s del grupo. Más allá del orgullo que me da saber que mi esfuerzo fue reconocido, ese MVP no fue de ejercicio solamente, fue de pararme todos los días a las 5 de la mañana a entrenar y no dejar que la depresión ganara, fue de hacerme cada vez más fuerte para mis hijos y que puedan sentirse orgullosos de su mamá, fue de poderme dar otra oportunidad de vivir, hacer amigos y volver a empezar. Volver empezar en todos los aspectos de mi vida. Por que amigas, hay que volver a empezar una y otra vez, hay que vivir con los ojos y el corazón abierto, por que el día llegará que ya no veremos más la luz, ni las miradas de nuestros hijos, pero lo que hicimos se quedará con ellos, en su corazón, y los guiará para siempre.

Gracias por leerme.

Mamá Gallina

 

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