Dulce desencanto

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Hay mucha información sobre el azúcar y los sustitutos de azúcar. He estado leyendo e investigando casi un mes sobre el tema, y lo que encontré me tiene impactada.

Si tienen que ver dos vídeos sobre porque estamos más obesos que nunca, el efecto del azúcar en nuestro cuerpo, y la (aterradora) cantidad de azúcar que le estamos dando a nuestros hijos, les recomiendo ver al famosos Chef, Jamie Oliver y al profesor de pediatría de la división de endocrinología de la Universidad de California, San Francisco, Robert H. Lustig con su video de “Sugar, the bitter truth”

De una manera más divertida, o más académica nos explican su punto de vista claramente.

También les recomiendo leer el artículo del NY Times “Is Sugar Toxic”. En el cual habla del video que les recomendé ver de Robert Lustig, y hace una muy buena crítica de él.

Por otro lado tenemos también un sinfín de artículos, videos e información sobre los sustitutos de azúcar. Los que más me llamaron la atención fueron: el documental de “Sweet Misery, a Poisoned World” el cual fue realizado por una paciente enferma por el aspartame, y en la página del Dr. Mercola, encontramos la teoría de que el asparteme y demás endulzantes químicos, nos están envenenando lentamente y son causantes de muchas enfermedades incluyendo el cáncer.

A pesar de toda esta y mucha más información, encontramos instituciones de gran importancia, que niegan que los sustitutos de azúcar hacen daño alguno. Entre ellos esta the Mayo Clinic el (FDA) Food and Drug Administration y el National Cancer Institute. Ahora si, cada quien haga sus propias conclusiones.

 

Después de toda la información que hemos leído y visto, llego a la conclusión de que si voy a endulzar algo, va a ser con azúcar (refinada o mascabada, que es mejor), miel de abeja, agave o stevia. Es importantísimo controlar la cantidad de azúcar que le damos a nuestra familia ya que productos como el pan industrializado (como lo es Bimbo), salsas de tomate, refrescos, jugos de fruta, aderezos, botanas saladas y dulces, galletas, tortillas de harina y demás, tienen alta cantidad de azúcar o jarabe de maíz de alta fructuosa (que es el azúcar que las compañías usan más porque es mucho más económico que el azúcar).

Como comentaba con mi estimado, Juan Burgos hace un par de semanas: sí, debemos medir la cantidad de azúcar que consumimos (y ver cómo responde nuestro cuerpo a ella). Pero sin duda es mucho mejor usar azúcar a empezarles a dar sustitutos de azúcar a nuestros hijos por  “miedo”. En especial el Splenda que esta de moda, y que tiene la ventaja de poder hacer desde aguas hasta pasteles, ya que se puede hornear. Juan se dio cuenta en un estudio de mercado que realizó con su compañía Think! Mercadotécnia y la azucarera, Zulka, que la gente tiene miedo a consumir azúcar, y que hay una gran tendencia hoy en día de usar mejor los sustitutos.

Splenda, asparteme y demás sustitutos de azúcar son químicos que no sabe procesar nuestro cuerpo. No está diseñado para hacerlo. Como dice la gran chef de nutrición sana, Mónica Strauss, “Si Dios no lo creó, no te lo comas” o mi favorita “regresar a lo natural (back to basics)”. Ella dice que lo que comemos nos está matando, ya que es la segunda razón, después del estrés, que está causando más enfermedades y muertes a nivel mundial. Por esta razón la alimentación se ha vuelto una prioridad.

A pesar de todo esto no soy ni pienso ser extremista. Tampoco voy a llevarles una comida especial a mis hijos cuando salga de casa. Eso se me hace exagerado y anti social. Pero lo que sí haré es:

  • Comprar fruta y verdura en mercados (no supermercados) donde los productos tienen menos pesticidas y conservadores.
  • Leer las etiqueas de la comida industrializada que compro. Si lees los ingredientes y no los entiendes y son demasiados, no lo compres.
  • Dejar de comprar embutidos (este es otro tema pero es importante mencionarlo).
  • Usaré stevia para endulzar mi café, y azúcar o agave para las limonadas de mis hijos (sin que sea demasiado dulce)
  • El pan salado y dulce de la casa, será de una panadería y no industrializado 
  • No tendré refrescos en la casa (light o con azúcar)
  • Si mis hijos tienen antojo de algo dulce después de comer les daré fruta variada y que coman lo que les apetezca. Créanme, no se comerán 4 manzanas, en cambio fácilmente se pueden devorar varios chocolates.
  • La comida es un placer y  hay que aprender a disfrutarla. Este es un gran consejo que aprendí de mis padres y abuelos. Hacer de la comida un momento de plática, unión y paz.

Cada vez que salgamos de viaje, a casa de alguien o en un cumpleaños infantil, todas mis reglas se van a poner en pausa y voy a disfrutar de ese momento con la comida que tengamos. Creo que estar luchando contra corriente es estresante para todos. Pero lo que si no me cuesta nada, es organizarme bien y que la comida del diario en mi casa sea la más natural, sana y baja en azúcares y grasas.

Les dejo la entrevista que le hice a Mónica Strauss sobre alimentación sana.

¡Buena semana!

@mamitagallina

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