El peso de ser una mamá Pinterest.

0
754

El peso de ser una mamá Pinterest

Por Ana Paola Villegas para la Revista Fernanda

El rol de maternidad actual nos somete a ideales de perfección inalcanzables. Relájate y aprende a ser la mejor mamá que puedes ser,

no la que la sociedad te obliga a ser.

Un pastel esponjoso con una cobertura blanca y brillante descansa sobre una mesa de madera. Las cerezas que adornan su superficie son tan apetitosas… Casi podemos olerlo, ¡se ve delicioso! A su lado, en el tablero de Pinterest, vemos más postres, platillos complejos que parecen sacados de un comercial y bebidas saludables, todo preparado con superfoods sumamente difíciles de conseguir. ¡Es un carnaval de perfección al alcance de un clic! Tan lindo, ¡que te hace sentir miserable!

¿Miserable? Sí, porque tú, mamá profesionista, que apenas tienes diez minutos de tiempo libre para beber un té −frío− y que a duras penas puedes preparar una comida decente con ingredientes enlatados y arroz precocido, sabes que nunca podrás hornear un pastel como ése que miras con recelo en tu iPad, ni preparar un smoothie súper sano con los diez ingredientes que te aconseja tu amiga Susana y que ni sabes dónde comprar.

Desilusionada porque tu casa nunca se verá como las de esas imágenes de las revistas de decoración y mucho menos harás las manualidades que inundan los tableros de inspiración de Pinterest. Con la autoestima por los suelos porque, aunque lo intentes, no luces como las modelos de las revistas ni como las otras mamás del kínder de tu hijo.

Ser una mamá real, de carne y hueso, que intenta balancear este rol con su faceta de profesionista, mujer, coach, empresaria… es más complejo de lo que te muestra una foto en Pinterest. Y ese nivel de exigencia y perfección inalcanzable te frustra, ¡mucho, muchísimo!

Yo soy mamá de un adolescente y dos niños pequeños, cineasta, bloguera (Mamá Gallina), empresaria y mujer. Veo que mis amigas, otras mamás y yo misma, solemos hacernos las mismas preguntas. Hoy quiero, desde mi experiencia, compartir contigo algunas respuestas a estas grandes interrogantes. Sobre todo, te invito a que nos replanteemos juntas el significado de ser una buena madre, lejos de estereotipos, presiones  y culpas.

¿Cómo es ser mamá realmente?

Si la maternidad fuera una película, sería una tragicomedia. Empezaría con la escena del niño corriendo feliz a los brazos de su madre. Ella lo abraza y carga mientras se le llenan los ojos de emoción. “¡Qué buena madre es!”, dirían todos los que la observan.

 

De repente, la escena se desvanece a negro y regresamos al principio de la historia. Esa misma mamá se levantó a las 3:00 a.m. porque empezó la etapa (mortal) de las pesadillas. Fue a consolar a Luis, su hijo; le dio un poco de agua y se durmió hasta las 4:30 a.m. para luego volverse a levantar a las 7:00 a.m. Lo vistió para la escuela entre quejas y malos humores. Obviamente, nadie en la casa durmió.

Él no quiso desayunar su avena orgánica fortificada con omega-3, es más, casi se vomita con olerla. Entonces, salen de casa sin desayunar, por lo que ella decide darle una leche de chocolate para que se la tome durante el camino.

Esa mamá cuyos hijos ‒y ella también‒ se visten fashion y van a la última moda en todos los eventos. Las mamás Pinterest logran tener y alcanzar todo, aparentemente.

Peggy Drexler, Ph.D. escribió en Psychology Today un artículo interesante sobre la maternidad. Ella argumenta que “las madres no nacen, se hacen”. Es decir, todas, unas con más facilidad que otras, aprendemos a ser madres.

Con más o menos culpa, nos esforzamos y damos lo mejor que podemos. No me gusta generalizar, pero creo que a casi todas las madres nos ha llegado en algún momento un sentimiento de ansiedad ante tanta responsabilidad y frustración por no poder hacer todo tal y como esperamos.

Desgraciadamente y a pesar de mucho esfuerzo, vemos que la perfección no existe. Sólo existen las ganas de ser mejor. Entre más rápido soltemos esta creencia, nos exijamos menos, más rápido seremos felices y por ende, tendremos unos hijos más tranquilos y felices. Lo que me lleva a la pregunta de los millones: ¿Qué tan feliz te sientes como mamá y como esposa? ¿Cómo se siente tu familia?

Uno de mis libros favoritos que toca justo este tema es Good Enough is the New Perfect de Becky Beaupre Gillespie y Hollee Schwartz Temple. Ellas afirman que las madres que pierden esa exigencia de ser perfectas, son más felices, tienen más confianza en sí mismas y, en resumen, se sienten más exitosas en todo lo que hacen.

¿Se vale ser una mamá imperfecta, caótica y desorganizada?

Ése es el punto, que veamos la maternidad como es. Un alto porcentaje de caos, frustración y esfuerzo más otro de abrazos, momentos y miradas que causan que todo lo que hagamos, valga la pena. Porque déjenme decirles, esos segundos en los que tus hijos te abrazan, te sonríen o te dicen “te amo” son los mejores segundos que tendrán en su vida.

 

Todas hemos estado en los zapatos de las “malas” madres caóticas y fachosas, pero también en los de quienes aparentemente todo les va de maravilla. Un mal día no nos define. Es necesario estar muy conscientes de esto porque de lo contrario, se nos va a ir el tiempo en lo que deberíamos de ser y hacer, o en la manera de vernos, en vez de dedicarlo a construir lo que queremos que sea. Cosechemos más sonrisas y abrazos, seamos menos exigentes con nosotras mismas.

Acuérdate del principio de la historia. Cuando Luis abraza a su mamá, no le importa su manera de vestir, ni cree que tuvo un mal desayuno, está feliz de estar con esa mamá que juega con él, lo hace reír, lo mima y acompaña cuando él la necesita. Él se siente amado, completo.

¿Cómo podemos gozar la maternidad realmente?

A pesar de que a veces creemos que nuestros actos no son suficientemente buenos, la mayoría de las madres está preocupada por ser mejor, por aprender más. Seguramente leemos la revista de maternidad antes de entrar a consulta con el pediatra o en la sala de algún doctor. Tal vez cuando los niños duermen, aprovechamos para revisar eso que alguien nos recomendó, antes de caer desplomadas por el cansancio. Desde libros hasta artículos en revistas, siempre andamos buscando qué leer; andamos indagando qué nuevas técnicas de educación hay o qué dicen los especialistas acerca de la maternidad
y los niños. Todas estamos igual, tras el consejo ideal.

En este sentido, mi sugerencia es que dejemos de ser madres Pinterest, de compararnos con la amiga de Facebook que aparentemente tiene la familia perfecta. Todas somos buenas y malas madres, en algún momento. Todas nos equivocamos, pero también somos a quienes nuestros hijos quieren ver y abrazar al salir de la escuela. Empeñar nuestra mente y corazón en tener una casa tranquila y feliz antes que todo lo demás, probablemente sea el cambio más trascendente que hagamos para nosotras y nuestra familia. También, por supuesto, intentemos disfrutar a nuestros hijos, a nuestra familia, sin buscar nada más.

 

Comentarios