Las mujeres en (des)control de las empresas familiares

0
348

Estamos con manteles largos en éste post ya que mi estimado amigo, Salvador Mejía, nos trae un tema común y del que se habla poco.  Espero les guste tanto como a mi.

Desde hace ya algunos años en México existen varias campañas en pro de la igualdad de las mujeres, campañas que han derivado en la creación de organismos gubernamentales como el Instituto Nacional de las Mujeres, Fiscalías Especiales y en la promulgación de leyes (algunas verdaderamente retrógradas como es el caso de las del Distrito Federal que vulneran la seguridad jurídica de los hombres por el mero hecho de ser hombres.)

Lamentablemente estas campañas omitieron atender un problema recurrente en un sector específico: la incorporación de las mujeres en los negocios familiares.

Casi todas las grades Firmas de consultoría de negocios coinciden en señalar que la mayoría de las empresas en México:

  1. Suelen ser de carácter eminentemente familiar.
  2.  Los puestos de alta Dirección rara vez son ocupados por profesionales externos al círculo familiar.
  3. Las cabezas de las empresas no se preocupan de preparar a la siguiente generación para hacerse cargo del negocio.
  4.  Los fraudes internos y la administración deficiente del negocio difícilmente son detectados a tiempo.

La suma de estos factores de riesgo nos lleva a concluir que las empresas mexicanas difícilmente logran sobrepasar a una tercera generación, o enfrentan graves problemas para subsistir en el mercado, por la falta de controles internos.

Cuando los empresarios escuchan de su consultor: “Requerimos implementar un plan de sucesión a la brevedad”, suelen responder con un escueto “ya redacté un testamento” y dan por terminada la conversación sin entender el beneficio que esto les puede generar. El redactar un testamento en el cual conste, digamos, cuantas acciones de la empresa le tocarán a la esposa, hijos, hermanos, padres et al, simplemente permitirá la repartición de la masa hereditaria pero de ninguna manera ello garantiza que sus beneficiarios sepan qué hacer con esa herencia y es precisamente aquí donde suelen derrumbarse vidas enteras de trabajo duro.

Como Abogado he sido testigo de casos en los cuales una familia completa vive a expensas de los recursos aportados por el padre quien dirige la empresa, sin preocuparse por entender cómo es que funciona ese negocio y, a su fallecimiento, han debido enfrentar no solo el ya no contar con el dinero sino a tener que liquidar la empresa y dar cumplimiento a severas deudas.

Aunado a este problema existe una situación que agrava el escenario, muchas mujeres son “protectoramente” alejadas de la empresa o se desentienden de esta para atender sus propias carreras o a sus familias ya que mientras el dinero fluya ellas no ven razón para inmiscuirse y peor aún, al fallecimiento de la cabeza un familiar les suele ofrece hacerse cargo de la conducción del negocio a lo cual acceden gustosas sin medir las repercusiones de ello ¿Sabrán cuanto se debe a los acreedores? ¿Sabrán cuanto deben los deudores? ¿Sabrán cual es la situación fiscal de la empresa? Seguramente no. Solo no tendrán manera de tener  acceso a esta información sino que, en un escenario nada improbable, se podría enfrentar a una situación límite, ¿Sabe lo que podría ocurrir si a usted estimada lectora le hicieran firmar cheques de la empresa suponiendo que, derivado de las acciones heredadas tuviese usted un puesto específico y la cuenta no tuviera fondos? Esto se tipificaría como fraude y podría enfrentar un Proceso Penal.

No obstante la referida cruzada por la igualdad de los derechos de la mujer, cuando una madre de familia, una hija, una hermana, una esposa o una concubina deba hacerle frente a la responsabilidad de hacerse cargo de una empresa familiar no habrá ley, organismo público o juez que la proteja por el mero hecho de ser mujer así como no habrá acreedor que le perdone el vencimiento de una obligación contraída antes de que ella pusiera un pie dentro de la compañía.

 En el Derecho, como en la medicina, existen tanto las acciones preventivas como las reactivas y ambas deben ser aplicadas de manera puntual con el fin de proteger el patrimonio y la seguridad jurídica de las personas.

Si en su familia existe una situación así pueden llevar a cabo algunas acciones de lo más simples para protegerse:

  1. Que la cabeza de familia tenga previsto un plan de sucesión que vaya más allá de un testamento
  2. Que los herederos sean capacitados en los aspectos operacionales más importantes del negocio
  3. Que las mujeres de la familia no acepten ser relegadas o se desentiendan de la empresa.
  4. Llegado el momento de hacerse cargo de la empresa solicitar la contratación de una auditoría jurídica y contable externa que  les permita saber el estado real de la empresa.
  5. Dado el caso, proponer la contratación de un profesional experto ajeno a la familia para la conducción imparcial de la empresa.

Con estas sencillas acciones será viable el poder seguir siendo madre de familia, profesionista ¿y por qué no? transformarse en una mujer de negocios de una empresa sana.

*Salvador Mejía

*Salvador es Licenciado en Derecho por la U.N.A.M y cuenta con estudios de especialización en México y Estados Unidos.

Es Socio de la Firma de Abogados Torres, Martínez y Mejía y colaborador del noticiero Segunda Emisión de MVS.

www.torresmartinezymejia.com

Comentarios